Vredaman

 

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Las plantas, por ejemplo, no beben café con leche. No les gusta el café con leche a las plantas o a las flores o a los árboles. A los pájaros tampoco. A mí sí. Yo a veces tomo el café con leche sin respirar. Toda la taza. Ése es un récord que yo tengo. Igual soy el único en el mundo que tiene ese récord.

 

Ayer aprendí la receta del café con leche. Me lo explicó la tía Martina. Luego hice café con leche. Yo solo. Hice un café con leche rico; hice el café con leche más rico del mundo igual. Y el más raro también, porque las tazas de la tía Martina son verdes, de cristal, y me salió un café con leche verde, no marrón. Luego le dije a la tía Martina que mi madre hace el café con leche marrón, no verde. La tía Martina me dijo que el verde es más rico. Luego vi que es verdad.

 

Ésta es la receta del café con leche: primero se echa el café. El café siempre está en un termo. El café es un líquido muy muy negro y marrón en las esquinas. Para los niños se echa poco café, pero el tío Abel echa mucho, y el tío Simon más, y la prima Iñes también, y luego su café con leche es más oscuro que el mío.

 

Luego se echa la leche encima del café. Calentar la leche lo hizo la tía Martina, porque para calentar las cosas hay que andar con fuego, y los niños que andan con fuego se quedan ciegos y se queman los dedos y se les quedan negros para siempre. Por eso calentó la leche la tía Martina y no yo. Pero luego hice yo la mezcla: yo eché la leche encima del café.

 

Y cuando están la leche y el café, se mete la cuchara en la taza y se da vueltas. O no: primero hay que echar azúcar y luego dar vueltas. De eso ya no me acuerdo muy bien, porque la tía Martina me lo explicó ayer, y ya se me ha olvidado el orden un poco.

 

El rugby también. También he aprendido el rugby. Y eso no es tan normal. Porque nadie de la escuela sabe cómo es el rugby. El fútbol sí. Todo el mundo sabe cómo es el fútbol, porque nos pasamos todo el día jugando a fútbol. Saber el fútbol no tiene mérito. Todo el mundo sabe el penalti y la tarjeta amarilla y el córner. También la tarjeta roja. También el más tonto. Pero el rugby sólo yo.